Naranpol: “los trabajadores no entendemos cómo los industriales apoyan a quienes nos dejaron de pagar sueldos”

17/02/2012 por Fernando Passante

Bajo la causa “Naranpol: los derechos de los trabajadores y la responsabilidad empresaria”, los obreros nucleados en el sector que lucha por la continuidad de la firma realizaron una conferencia de prensa a los fines de brindar detalles sobre la causa que mantiene en vilo a la Familia Galán con sus empleados. Según manifestaron a través de un documento, “desde el año pasado los santafesinos asistimos, a una aviesa campaña mediática que trata de presentar como culpables de la crisis de Naranpol a sus propios trabajadores, quienes, en realidad, son las víctimas principales de la política de vaciamiento de la empresa por parte de sus dueños-herederos”.

En diálogo con Radio de Noticias, Cristian Falieri advirtió que “como es de público conocimiento, la empresa, a partir de mayo del año pasado, no sólo redujo los sueldos del personal a menos de la mitad, sino que además, dejó de pagar los aportes sociales y no abonó las deudas con sus proveedores. A partir de octubre de 2011, Naranpol directamente no pagó un peso más a sus trabajadores e inició despidos en masa”.

“Dentro de este concurso parece que no somos escuchados porque somos trabajadores, pero sí a los empresarios que pueden salir a los medios que nos acusan de delincuentes, cuando la masa de trabajadores les dio todo lo que son hoy los integrantes de la familia Galán. Nosotros como empleados logramos que Productora Alimentaria sea la tercera productora de aguas y gaseosas. Además, las declaraciones de apoyo de la Unión Industrial a los dueños de Naranpol, cuando saben que se deben sueldos y nos llevaron a la quiebra, son sorprendentes. Desmentimos absolutamente todas las acusaciones y que solo queremos recuperar las fuentes de trabajo y que lo vamos a lograr”, explicó.

Además, Falieri consideró que “la situación de los empresarios hacia la fábrica es total; hubo dos posibilidades de acercamiento pero ni siquiera lo intentaron. Los trabajadores seguimos creyendo que debemos seguir luchando para recuperar la empresa. Ellos quieren seguir demostrando que nosotros fuimos a buscar algo a nivel nacional, cuando en verdad en el mes de octubre dejaron de pagar a sus acreedores y en mayo realizaron una convocatoria de acreedores, incluso descontándonos del sueldo”.

“Esa es la realidad, 40 millones a la AFIP y lo restante a los proveedores. Esta empresa se manejó mal intenciones raras o por malas decisiones. Esa es la investigación real, saber que el balance último dio más de 200 millones mientras los empleados nos llevamos poco menos de 20 millones. Como trabajadores tenemos la posibilidad de armar un proyecto serio para que la empresa siga siendo rentable y hasta le decimos a los empresarios que si quieren venir a dialogar, los estamos esperando”, insistió el representante de los trabajadores.

Por último, el documento expresa textualmente:

“Frente a esta política de agresividad patronal inusitada, los trabajadores se vieron ante la necesidad imperiosa de unirse y declararse en huelga, para defender su salario y su derecho al trabajo. Derecho que, en definitiva, implica el derecho a la alimentación, a la vivienda, a la salud y a la educación, para ellos y sus familias. Derechos que consagran los artículos 14 y 14 bis de la Constitución Nacional. Por este motivo, los trabajadores primero se instalaron con una carpa frente a la planta industrial y luego iniciaron el paro en el lugar de trabajo, en forma absolutamente pacífica.

Para anular las conquistas del Convenio Colectivo de Trabajo, la empresa intentó, en un primer momento, el apoyo del Ministerio de Trabajo de la Provincia. Al no conseguirlo, recurrió entonces al Juez Eduardo Sodero, quien, en menos de 24 horas, sin siquiera mirar la información contable, ni disponer de los balances, decidió el “Concurso Preventivo” y la suspensión del Convenio Colectivo de Trabajo, avalando que la empresa reduzca los sueldos del personal al mínimo vital y móvil ($1840). Este mismo Juez, que actuó manera intempestiva y unilateral, tampoco exigió, para mantener esta situación, la documentación y la información contable periódica que exige la ley 24.522 y menos aun contempló la ley 26.684 de Concursos y Quiebras, aprobada en Junio de 2011.

Para completar su actuación ilegal y cómplice con los intereses de la empresa, el Juez Eduardo Roberto Sodero, del fuero Civil y Comercial, el 19 de diciembre último (antes de apartarse de la causa por supuestas amenazas, cuando ya los trabajadores habían sido privados de toda retribución salarial y se habían declarado en huelga) ordenó el desalojo de los trabajadores de la planta y el cierre de la misma. Cuestiones que están totalmente fuera de su competencia y que, por lo tanto, son nulas jurídicamente.

Consideramos que los reclamos de los trabajadores han sido totalmente legítimos desde el comienzo del conflicto: cobrar los sueldos atrasados, que se respete el convenio colectivo de trabajo, y luego, que se reincorpore a todos los cesanteados y se reactive la producción y la marcha de la empresa. Después de transcurrir varios meses sin obtener respuesta alguna, y avizorando sólo la posibilidad de la pérdida total de su fuente de trabajo, los trabajadores, dando muestras de una responsabilidad ejemplar, se plantearon la formación de una cooperativa para reabrir la planta en el marco de las políticas sociales del Movimiento Nacional de Empresas Recuperadas.

Es en este contexto que aparecieron las voces indignadas de los defensores a ultranzas de la propiedad privada, pidiendo el desalojo de los trabajadores de la planta con represión. Son las voces de quienes piensan que los trabajadores son apenas un “insumo” de la industria, y que los dueños tienen el derecho a hacer lo que quieran con “su” propiedad. Por supuesto que nadie niega el derecho a la propiedad que sostiene la Constitución, pero la misma tiene que ajustarse a las leyes, sobre todo, cuando se trata de Medios de Producción Sociales, de los cuales dependen muchas familias. Un empresario puede quemar su auto si quiere, pero si hace eso con “su” fábrica, está incurriendo en un delito. La propiedad, en ese caso, no lo exime de la responsabilidad social.

Lamentablemente se observa que la conducta de los actuales dueños de Naranpol está lejos de la responsabilidad social que les compete. Sólo como muestra se puede mencionar que, mientras en el mes de diciembre de 2011 los trabajadores no recibían ni un solo peso para la alimentación de su familia, la señora María Galán solicitó al Juez Sodero (que en ese momento se apartaba de la causa) una autorización para salir del país a veranear en Punta Cana. Parece que tan mal no estaba el estado patrimonial de la patronal”.

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